El actor estadounidense Robert Duvall falleció este lunes a los 95 años de edad. La noticia fue confirmada por su esposa, Luciana Duvall, a través de un comunicado publicado en Facebook, donde informó que el intérprete murió en paz en su casa, rodeado de sus seres queridos.
“Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su casa, rodeado de amor y consuelo”, señala el mensaje difundido por la familia. En el texto también destacaron su pasión por la actuación y su profunda dedicación a cada uno de sus personajes.
Nacido en 1931 en San Diego, Estados Unidos, Duvall creció en una familia vinculada a la Marina y pasó parte de su infancia en distintas ciudades del país. Estudió interpretación en Nueva York y se formó en el reconocido Neighborhood Playhouse, iniciando su carrera en televisión durante las décadas de 1950 y 1960.
Su primer papel destacado en el cine fue como Boo Radley en To Kill a Mockingbird (1962). Sin embargo, la consagración internacional llegó con The Godfather (1972), donde interpretó a Tom Hagen, rol que repetiría en The Godfather Part II.
También dejó una huella imborrable en Apocalypse Now (1979), recordada por la icónica frase “I love the smell of napalm in the morning”, y en títulos como The Great Santini y Network.
En 1983 obtuvo el Premio de la Academia como Mejor Actor por su actuación en Tender Mercies, donde dio vida a un cantante de country en decadencia. A lo largo de su carrera acumuló siete nominaciones al Oscar, consolidándose como uno de los intérpretes más respetados de su generación.
En televisión también destacó con actuaciones en miniseries como Lonesome Dove y Broken Trail, por las que ganó dos premios Emmy.
Además de actor, incursionó en la dirección y producción con proyectos personales como The Apostle y Assassination Tango. Su última aparición en la pantalla grande fue en The Pale Blue Eye.
Con más de seis décadas de trayectoria, Robert Duvall deja un legado imborrable en el cine mundial. Su versatilidad, profundidad interpretativa y compromiso con la verdad emocional de cada personaje lo consagran como uno de los grandes referentes del séptimo arte.
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