En medio de un complejo escenario diplomático, el gobierno israelí ratificó su postura de endurecer la ofensiva militar en territorio iraní. Israel Katz, titular de la cartera de Defensa, confirmó este viernes que las operaciones no solo se mantendrán, sino que se verán "intensificadas" y "expandidas", haciendo caso omiso a las conversaciones indirectas que el país persa sostiene actualmente con Estados Unidos.
Según el secretario de Estado, las incursiones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han cesado en ningún momento. "Los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) contra objetivos militares y de seguridad de Irán continúan sin descanso", aseguró el ministro, argumentando que la administración de Teherán ignoró las advertencias previas de no disparar proyectiles contra la población civil israelí.
Ante la persistencia de las hostilidades, Katz detalló que la nueva fase de la ofensiva incluirá instalaciones vinculadas a la producción y logística de armamento. El funcionario fue enfático al señalar que los ataques de las FDI se dirigirán a "objetivos y áreas adicionales que ayudan al régimen a la hora de fabricar y operar armas contra ciudadanos israelíes". Además, la estrategia contempla seguir eliminando a "líderes del régimen terrorista y sus comandantes, así como destruyendo sus capacidades estratégicas".
El balance de la ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos ya arroja cifras críticas. Reportes oficiales de Irán dan cuenta de más de 1.500 fallecidos, lista que incluye a figuras de máximo nivel como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani. También perdieron la vida los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé y Esmaeil Jatib, junto a diversos mandos militares y de seguridad.
Por su parte, Katz advirtió que las autoridades iraníes "pagarán un precio alto y creciente" por lo que calificó como "crímenes de guerra". El ministro cerró su intervención asegurando que "el frente interno en Israel y las FDI son fuertes y seguiremos operando en Irán con todo nuestro poderío y hasta que todos los objetivos de la guerra sean alcanzados". Todo esto ocurre mientras Teherán responde con ataques a bases estadounidenses e intereses regionales, en un intento por presionar durante las negociaciones de un nuevo acuerdo nuclear con Washington.
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