Debido al encarecimiento de los combustibles y diversos insumos operativos, las agrupaciones industriales del sector panadero proyectan un inminente ajuste en el valor de la marraqueta y la hallulla. Actualmente, el precio por kilo promedia los $2.000 en la Región Metropolitana, pero esta cifra podría elevarse hasta en un 10% durante el transcurso de abril.
La relevancia de este alimento es crítica para la economía doméstica, ya que, según datos de La Tercera, el pan se posiciona como el quinto producto con mayor incidencia en la canasta del IPC, superado solo por el arriendo, el consumo en restaurantes, los vehículos nuevos y la gasolina. Gran parte de esta presión inflacionaria proviene de la energía necesaria para la producción, dado que los hornos industriales operan mayoritariamente con gas y diésel.
Juan Mendiburu, presidente de Indupan, detalló que el incremento en los gastos de horneado implica un costo extra de $50 por cada kilo de pan crudo. A esto se deben sumar otros $40 adicionales por concepto de logística y traslado. Bajo este escenario, el dirigente sostuvo que “sin considerar la potencial alza de materias primas, el alza final por kilo de pan podría situarse entre un 5% y 10%”.
Mendiburu también manifestó su inquietud por el panorama internacional, advirtiendo que “si esto sigue escalando, también nos va a afectar a futuro el tema del transporte marítimo. El trigo a Chile llega principalmente desde el extranjero y eso viene en barco. No sabemos si va a afectar en las próximas cosechas”. El líder gremial enfatizó que el ajuste de precios dependerá de la realidad particular y la estructura de costos de cada panadería.
Desde la vereda de ChilePan, su presidente Marcelo Alonso subrayó que la cadena de suministro depende fuertemente de vehículos a combustión que abastecen a los pequeños almacenes de barrio. Alonso explicó que “el petróleo o el gas son fundamentales (para los hornos), porque no podemos usar leña en Santiago, al menos en la Región Metropolitana. Después está la cadena de distribución. Nuestros principales distribuidores de pan son los almacenes pequeños, que son los que son abastecidos por las panaderías y el pan se tiene que entregar en vehículos motorizados que son a petróleo, bencina”.
Asimismo, el representante de ChilePan mencionó que el alza de la UF es otro factor de riesgo, especialmente para aquellos locales que funcionan en espacios arrendados. No obstante, Alonso evitó generalizar un valor de venta único para todo el país, argumentando que “si diera una cifra del aumento del costo o el precio de venta a público sería una garrafal especulación, porque hay panaderías pequeñas, grandes, con horno eléctrico, otro que tiene petróleo. Incluso, hay algunos que solamente reparten en triciclos”.
Finalmente, el sector mira con atención el mercado global de materias primas. Chile importa harina principalmente de Estados Unidos, Canadá y Argentina. Mientras que el producto trasandino depende del transporte terrestre, los suministros del norte del continente están sujetos a las tarifas de flete marítimo, las cuales podrían seguir subiendo debido a la inestabilidad derivada del conflicto en Medio Oriente.
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