Un giro radical experimentó la planificación del compromiso entre Universidad Católica y Boca Juniors en el marco de la Copa Libertadores. Pese a que en una primera instancia, la Delegación Presidencial de la región Metropolitana había optado por prohibir el acceso de la parcialidad visitante, finalmente se determinó que los "cruzados" podrán recibir a la hinchada "xeneize" en el encuentro programado para el martes 7 de abril a las 20:30 horas en el Claro Arena.
La resolución se alcanzó este jueves tras una sesión de trabajo entre el delegado presidencial Germán Codina y el presidente de Cruzados, Juan Tagle. La cita tuvo como objetivo principal destrabar el conflicto que enfrentaba al club chileno con el elenco argentino y la Conmebol, logrando finalmente un consenso entre las autoridades y la dirigencia deportiva.
Al término de la reunión, tanto Tagle como Codina ratificaron que se pondrán a disposición dos mil tickets destinados exclusivamente para los seguidores del conjunto trasandino.
Respecto al acuerdo alcanzado, que incluyó una propuesta para robustecer la vigilancia tanto en el perímetro como en las dependencias internas del recinto deportivo, el timonel de la UC manifestó que "se nos ha comunicado que ha sido acogido el planteamiento".
Por su parte, Codina profundizó en las exigencias que deberá cumplir la concesionaria para garantizar el orden durante el evento. "Vamos a permitir el ingreso de los dos mil hinchas de Boca, siempre que Cruzados cumpla con las condiciones que establecimos. Significan no solamente aumentar la dotación de guardias al interior del recinto, sino que también seguir los parámetros que carabineros ha planteado, para la segregación de los hinchas", explicó la autoridad regional.
Finalmente, hizo hincapié en un requisito administrativo fundamental para quienes asistan al estadio desde fuera del país, señalando que "es muy importante considerar que aquellas personas que provengan del exterior, tienen que empadronarse en el registro nacional de hinchas".
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