El Ejército de Israel y el partido-milicia chií Hezbolá continuaron intercambiando ataques en el sur del Líbano a apenas unas horas para que entre en vigor el alto el fuego de diez días alcanzado entre los dos países y anunciado durante la jornada de este jueves por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Mediante sus plataformas digitales, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) comunicaron el balance de sus recientes operaciones. En el transcurso de las últimas 24 horas, la institución militar aseguró haber golpeado "más de 380 objetivos" pertenecientes a la organización libanesa en el territorio colindante.
La ofensiva se tradujo en múltiples bombardeos concentrados principalmente en la zona meridional libanesa, afectando específicamente a los distritos de Sidón, Marjayún, Tiro y Bint Jbeil. A estos ataques se sumó un impacto registrado en el sector oriental de la nación, puntualmente en una comuna ubicada en el valle de la Becá.
Como consecuencia de estas incursiones, el Ministerio de Sanidad libanés reportó víctimas fatales en el distrito de Sidón. Específicamente en la ciudad de Adlún, un ataque perpetrado por fuerzas israelíes dejó un saldo de tres personas fallecidas y otras 21 que resultaron heridas.
Frente a este escenario de tensión, el Ejército del Líbano emitió un llamado urgente a los habitantes que debieron abandonar el sur del territorio. La recomendación militar fue clara al solicitarles "abstenerse de regresar" a sus residencias hasta que se materialice oficialmente la tregua, la cual está programada para iniciar a las 18:00 horas de este jueves.
Adicionalmente, las Fuerzas Armadas libanesas exhortaron a la población civil a mantenerse alejada de los sectores donde las tropas de Israel han logrado penetrar, haciendo referencia directa a la zona de Bint Jbeil. Esta advertencia surge luego de que, durante la jornada del miércoles, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmara que sus unidades militares se encontraban "a punto" de capturar dicha localidad, la cual se emplaza a escasos tres kilómetros de la Línea Azul, límite demarcado por la ONU en el año 2000 para separar a ambos países.
En una línea discursiva parecida, Hezbolá también solicitó "prudencia" a los ciudadanos libaneses que se encuentran en condición de desplazados. Según los registros manejados por organizaciones humanitarias y agencias de la ONU, este grupo demográfico supera el millón de personas a lo largo de todo el país.
A través de una declaración pública transmitida por Al Manar, cadena televisiva vinculada a la milicia, la agrupación expresó: "Con la declaración de un alto el fuego, y frente a un enemigo traicionero que está acostumbrado a romper pactos y acuerdos, les pedimos que tengan paciencia y que no se dirijan a las zonas objetivo en el sur, la Becá y los suburbios del sur de Beirut, hasta que el curso de los acontecimientos quede completamente claro".
En el mismo documento, los representantes del partido-milicia chií añadieron: "Comprendemos vuestro profundo anhelo de regresar a vuestras aldeas y hogares, y apreciamos la paciencia y la firmeza que habéis demostrado ante el mundo entero. Sin embargo, por vuestra seguridad y vuestras valiosas vidas, os pedimos paciencia y perseverancia".
Finalmente, la organización libanesa notificó la ejecución de diversas arremetidas contra instalaciones del Ejército israelí. Estas acciones ofensivas tuvieron como blanco las zonas de Al Malikiya y Karmiel, situadas en el norte de Israel; el recinto militar de Al Aliqa, emplazado en los Altos del Golán sirios bajo ocupación; y diversas posiciones de las tropas israelíes ubicadas en Taibe, Jiam, Ras al Naqra y Nahariya, todas ellas dentro de los límites del Líbano.
(Imagen referencial: US Army)
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