Tragedias en altura reabren debate por seguridad en edificios de Viña del Mar: vecinos coinciden en aumentar las protecciones
Una profunda conmoción ha generado dos trágicos accidentes registrados con pocos días de diferencia en la región Metropolitana, ambos protagonizados por menores que cayeron desde edificios residenciales.
El primer hecho ocurrió en el barrio Franklin de Santiago, donde un niño de 9 años falleció tras caer desde el noveno piso de un edificio ubicado en San Diego con General Gana. Tres días después, un nuevo accidente se registró en Quinta Normal, luego de que un menor de 12 años cayera desde un décimo piso mientras se encontraba en la vivienda junto a su hermana de 15 años.
Los hechos volvieron a poner en el centro del debate la seguridad de niños y niñas que viven en departamentos y otras edificaciones en altura, además de la necesidad de reforzar las medidas de prevención al interior de los hogares.
En este contexto, también cobró relevancia la denominada Ley Valentín, normativa recientemente promulgada que prohíbe que los reglamentos de copropiedad impidan la instalación de elementos de protección y establece medidas de seguridad para viviendas ubicadas sobre el primer piso donde residan menores de 12 años o personas con necesidades especiales.

Al ser consultada sobre las precauciones esenciales que deben adoptar las familias, Luz, residente de Viña del Mar, destacó la importancia de contar con elementos físicos de protección, aunque recalcó que estos no reemplazan la vigilancia permanente de los adultos. ‘’Ponerles más que todo las mallas de seguridad, que es como lo más importante para que ellos al asomarse no vayan a tener ningún peligro’’.
Asimismo, enfatizó que la supervisión debe mantenerse de manera constante, considerando que los niños no necesariamente dimensionan los riesgos asociados a las ventanas, balcones u otros espacios en altura: ‘’También estar muy pendientes de ellos, son niños pequeños y ellos no tienen una responsabilidad como para, ellos no ven los peligros’’.
A esto sumó la necesidad de revisar periódicamente el estado de las mallas y otros elementos de protección: ‘’Que vengan personas y estén como pendientes de las mallas, en qué estado las encuentran, porque de verdad que los niños son muy inquietos’’.
Frente a esta pregunta, sostuvo que la responsabilidad recae finalmente en los adultos, quienes deben mantenerse atentos al comportamiento de los menores: ‘’La responsabilidad siempre va a ser de uno, (…) porque ellos son la responsabilidad de nosotros los adultos’’.

En la misma línea, Verónica recalcó que un descuido de apenas unos segundos puede desencadenar un accidente, por lo que llamó a adoptar medidas preventivas antes de que ocurra una emergencia: ‘’Uno tiene que tener mucha precaución con los niños, que en un minuto nomás que se descuide puede pasar cualquier accidente (…) prevenir antes que lamentar’’.
La habitante de la Ciudad Jardín también apuntó directamente a la instalación de mallas de seguridad cuando existen niños en el hogar: ‘’Yo creo que sí, de todas maneras tienes que poner mallas, sobre todo si hay niños’’. Sin embargo, advirtió que la instalación de estos elementos no debe generar una falsa sensación de seguridad, ya que también requieren controles y mantención periódica: ‘’Muchas veces las personas como que ven que hay mallas de seguridad y se relajan, (…) hay que tener cuidado 100% de todas maneras’’.
Joaquín, habitante de la Ciudad Jardín, puso el énfasis en la visibilidad directa de los menores dentro del hogar y en la necesidad de invertir en medidas de seguridad, independientemente de su costo: ‘’Atención a los hijos en cada momento, no dejarlos solos, estar siempre observando, (…) Siempre, como papá, responsable de tenerlo donde lo veas, cerca’’.
Al ser consultado por la durabilidad de las mallas sintéticas, Villarroel reconoció que desconocía que estos elementos tuvieran un período de vida útil determinado: ‘’Tener mallas no es sinónimo de seguridad absoluta’’.

Finalmente, Bárbara León, madre de cuatro hijos y vinculada al rubro, entregó una mirada que combinó la prevención en viviendas en altura, la aplicación de la nueva legislación y las características técnicas de las mallas de seguridad.
‘’Entiendo ahora que está la ley Valentín (…) que obliga, si no me equivoco, desde el segundo piso por arriba a poner las mallas, por los casos una niñita hace poco que hubo en Santiago, hace un año y medio atrás’’.
León también se refirió a la durabilidad de las mallas y la importancia de realizar mantenciones periódicas, aunque parte de su testimonio presenta expresiones que conviene verificar con el audio original antes de publicar:
"Yo poco trabajo en el rubro, pero duran cinco años y hay que hacerle mantención, incluso solamente le puedes cambiar la malla porque están las estructuras que quedan’’.
Además, destacó la importancia de verificar el estado y antigüedad de las mallas instaladas en una vivienda, especialmente considerando la capacidad de resistencia que deben tener estos elementos:
‘’Tienes que verificar el tiempo de duración. Porque además que tienen un soporte, creo que está de 200 kilos por un golpe fuerte. Imagínate a alguien de 100 kilos y la malla está vencida, soporta igual’’.
Así, los testimonios recogidos en la Ciudad Jardín coinciden en la importancia de combinar la instalación de elementos de protección con una supervisión permanente de los menores y la revisión periódica de las condiciones de seguridad. La discusión cobra especial relevancia tras los recientes accidentes ocurridos en Santiago y Quinta Normal y en medio de la entrada en vigor de nuevas disposiciones asociadas a la seguridad en viviendas en altura.
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PURANOTICIA
