En el caso del guardia Óscar Orellana y la cajera Ximena Fuentes, ambos imputados, se agrega el delito de revelación de secretos comerciales y se les acusa de tener “participación directa en los hechos”, por parte de los querellantes.
La querella entrega detalles de cómo ocurrió el robo. Se menciona que la cajera, quien se desempeñaba como “operadora de cash” de Brinks, salió a fumar al exterior de las oficinas en compañía de otras dos operadoras y la supervisora de operaciones.
Fue en ese momento cuando “descendieron de manera violenta siete individuos a rostro cubierto, uno de ellos premunido de un fusil AK-47, quien intimidó a las trabajadoras que se encontraban en el frontis del lugar”.
También se relata cómo el guardia ayudó a los delincuentes a ingresar al recinto y al lugar donde se almacenaba el dinero que luego pasaron a un segundo grupo que se estaciona por el lado exterior del muro perimetral y comienza a recibir el botín.
Un tercer grupo prestó cobertura, relata el escrito: “Mientras los otros individuos ejecutaban las funciones encomendadas en el marco del plan criminal, un tercer grupo de sujetos fue el encargado de dar cobertura a los ejecutores, efectuando disparos y maniobras distractivas”.
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