En una reciente comunicación telefónica, los gobiernos de China y Pakistán estrecharon sus lazos diplomáticos con el objetivo de intervenir en la crisis de Medio Oriente.
El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, manifestó a su homólogo pakistaní, Ishaq Dar, el respaldo explícito de Pekín a las gestiones de mediación entre Irán y Estados Unidos, en un esfuerzo por alcanzar un pacto que detenga las hostilidades actuales.
Durante el intercambio, el jefe de la diplomacia china reconoció que establecer una mesa de diálogo no representa una labor sencilla. No obstante, recalcó que la negociación es el único camino viable para evitar el aumento de víctimas fatales, impedir la expansión geográfica del enfrentamiento y garantizar que la libre navegación retorne al estrecho de Ormuz.
Tras analizar la coyuntura, ambos diplomáticos coincidieron en que sus naciones mantienen una "posición objetiva y justa" respecto a la guerra. Wang Yi aprovechó la instancia para valorar los "incansables esfuerzos" realizados por Islamabad en su intento por reducir las tensiones regionales, subrayando que las visiones de ambos países concuerdan en gran medida.
De acuerdo a lo reportado por la agencia Xinhua, el gigante asiático busca profundizar el trabajo conjunto con su vecino para estabilizar la zona. En palabras de Wang, China está "dispuesta a reforzar la comunicación y la coordinación estratégicas con Pakistán, a realizar esfuerzos conjuntos para promover la paz y poner fin al conflicto, y a trabajar juntos para fomentar la paz y la estabilidad regionales".
Finalmente, Pekín e Islamabad establecieron una hoja de ruta común para incentivar un alto el fuego inmediato y el reinicio de las conversaciones de paz. Este compromiso incluye la salvaguarda de objetivos no militares y la protección de las vías de transporte marítimo, señalando además a la organización de las Naciones Unidas como la institución fundamental para llevar a cabo estos procesos internacionales.
(Imagen archivo: Alberto Ortega / Europa Press)
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