Secretario de Defensa de EE.UU. afirma que las conversaciones con Irán "ganan fuerza" y pide "sensatez" para un acuerdo

Pete Hegseth subrayó que la administración de Washington prioriza la consecución de un pacto por sobre la prolongación de las hostilidades, siempre que Teherán acceda a deponer sus ambiciones nucleares y entregue el material relacionado con dicho programa.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sostuvo que las gestiones diplomáticas para alcanzar un cese al fuego con Irán tomaron un impulso significativo.

Según el jefe del Pentágono, estas conversaciones no solo son una realidad, sino que constituyen el eje central de la estrategia estadounidense en la región, en un contexto donde Pakistán ya ha manifestado su disposición para ejercer como sede de futuros encuentros entre las partes involucradas.

Respecto al estado actual de los acercamientos, Hegseth fue enfático al señalar que "son reales. Están en curso. Están activas y, creo, ganando fuerza. Y lo apreciamos".

El funcionario subrayó que la administración de Washington prioriza la consecución de un pacto por sobre la prolongación de las hostilidades, siempre que Teherán acceda a deponer sus ambiciones nucleares y entregue el material relacionado con dicho programa. "El esfuerzo principal es lograr un acuerdo. Queremos que ese acuerdo se materialice, si es posible", precisó.

Pese a la apertura al diálogo, el discurso del Pentágono mantiene un tono de presión militar constante. Hegseth, quien recientemente supervisó a las tropas de la operación ‘Furia Épica’, advirtió que su departamento "negocia con bombas" para forzar una resolución del conflicto.

En esta línea, el secretario detalló que se han ejecutado 200 ataques dinámicosbombardeos con objetivos actualizados en tiempo real—, los cuales estarían mermando la capacidad operativa y la moral de las fuerzas iraníes, provocando deserciones y crisis de mando.

Sobre la duración de la intervención armada, el titular de Defensa evitó comprometerse con fechas específicas, distanciándose de las estimaciones iniciales que hablaban de un margen de cuatro a seis semanas. "No le digas a tu enemigo cuándo estás dispuesto a detenerte", argumentó Hegseth, añadiendo que revelar un cronograma sería contraproducente frente a un adversario que utiliza búnkeres y arsenales de misiles para resistir el desgaste. La decisión final sobre el cumplimiento de los objetivos militares recaerá exclusivamente en el presidente Trump.

En un mensaje directo a las nuevas autoridades de la República Islámica, a quienes se refirió como un "nuevo régimen", el secretario instó a actuar con "sensatez" para evitar una intensificación de la guerra. "El presidente Trump no fanfarronea y no se echa atrás. Pueden preguntarle a Jamenei", sentenció, aludiendo al fallecido líder supremo.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán respondió este martes asegurando que se preparan para un escenario de erosión del poder estadounidense y sionista a largo plazo, con miras a una batalla final por el control de Jerusalén.

(Imagen: Mark Shiefelbein / Alamy)

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