Al concluir la cumbre de ministros de Exteriores del G7 en Francia, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció un balance sobre el desarrollo de las operaciones contra Irán.
Según el alto funcionario, la administración estadounidense prevé que el conflicto bélico se resuelva "en un par de semanas", dejando a la República Islámica en una posición de vulnerabilidad sin precedentes, calificándola como "más débil que nunca".
Antes de abandonar territorio francés, Rubio enfatizó que el objetivo central es mermar la capacidad operativa del régimen. El jefe de la diplomacia norteamericana fue tajante al señalar ante los medios: "Cuando hayamos terminado con ellos en las dos próximas semanas, serán más débiles que en toda su historia reciente e incapaces de esconderse tras sus armas, o de obtener un arma nuclear".
Respecto a la naturaleza de la ofensiva, el secretario de Estado descartó que Washington espere que la situación derive en un "conflicto prolongado". Por el contrario, subrayó que la estrategia ha sido transparente desde el inicio, enfocándose en desmantelar el potencial bélico iraní. Esto incluye la destrucción de sus "fábricas de misiles, cohetes y drones, así como su Marina", elementos que Estados Unidos considera claves en la estructura militar de Teherán.
La justificación de estas acciones militares radica, según la visión de Rubio, en la peligrosidad de que Irán desarrolle tecnología atómica, asegurando que el régimen la utilizaría de forma inmediata. "Que esta gente consiguiera armas nucleares sería una locura. Miren lo que están dispuestos a hacer con las armas que tienen ahora. Atacan embajadas, atacan hoteles. Imaginen si estos lunáticos radicales tuvieran un arma nuclear para amenazar al mundo", sentenció el funcionario al cierre de la cita internacional.
(Imagen: Getty Images)
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