Iansa anunció que no comprará remolacha para la temporada 2026-2027 en el mercado local

La compañía informó a la CMF que no adquirirá el cultivo local debido a factores externos. Agricultores advierten graves consecuencias laborales y el fin de una era.

Para la elaboración de azúcar durante la temporada 2026-2027, Empresas Iansa descartó la adquisición de remolacha de origen nacional. Esta determinación fue comunicada a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

De manera simultánea a este anuncio, los ejecutivos de la firma sostuvieron encuentros tanto con los agricultores del rubro como con sus propios empleados, con el fin de profundizar en los alcances de la resolución.

A través de un hecho esencial enviado al regulador, la sociedad —que se encuentra bajo el control de la norteamericana Hartree Partners, respaldada a su vez por el fondo Oaktree— justificó la medida apuntando a elementos exógenos. Entre ellos, destacaron las presiones en los costos y la caída de los valores en el extranjero, consecuencia de una "alta producción mundial".

A partir de ahora, el foco operativo de la empresa se concentrará exclusivamente en la región del Ñuble. Específicamente, las labores se limitarán a la planta ubicada en San Carlos, recinto que se dedicará al procesamiento de azúcar cruda y a las líneas de producción vinculadas al endulzante líquido.

El documento oficial emitido por la entidad argumenta que "esta decisión busca asegurar la continuidad de su producción en Chile, con el objetivo de seguir abasteciendo a los clientes industriales y consumidores finales".

Pese al impacto del anuncio, fuentes ligadas a la corporación deslizaron que, al menos por ahora, la suspensión no tendría un carácter irreversible. Cabe recordar que, tal como detalla la memoria anual de Iansa correspondiente a 2025, la firma suscribió 440 contratos con productores de las regiones del Maule, Ñuble y Biobío, lo que se tradujo en una cosecha total de 7.733 hectáreas.

Un factor que agudizó la sorpresa en el sector agrícola es el momento elegido para dar a conocer la noticia, ya que coincidió exactamente con la época en que, por tradición, se iniciaban las tratativas para los acuerdos de siembra.

Frente a este escenario, el presidente de la Federación Nacional de Remolacheros (Fenare), Jorge Guzmán, expresó su pesimismo respecto al futuro del rubro. El dirigente gremial advirtió que "no sabemos si será definitiva, pero creemos que es muy difícil que se revierta y pone fin a 73 años de historia en el cultivo de remolachas (…) Es un golpe de gracia, en un año muy complicado".

Por su parte, la preocupación por el impacto laboral fue manifestada por Ricardo Escalona, quien lidera la Asociación de Productores de Remolacha. El representante del sector cuestionó las consecuencias directas en el empleo agrícola, planteando que "algunos productores tradicionales podrán no sembrar este año, pero el problema es qué va a pasar con la gente que tienen trabajando ¿Los van a mantener sin tener que despedirlos?".

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