Con apenas semanas de vida, algunos ya comenzaban a dar sus primeros pasos en lo que sería una exigente pero clave misión. El Servicio Nacional de Aduanas dio a conocer el proceso de formación de una nueva camada de canes detectores, una iniciativa orientada a reforzar los controles en fronteras, puertos, aeropuertos y pasos terrestres a lo largo del país.
Lejos de ser un entrenamiento improvisado, estos ejemplares inician desde muy temprano un programa especializado que busca desarrollar al máximo sus capacidades sensoriales. Desde el nacimiento, los cachorros pasan por un proceso de estimulación temprana que incluye trabajo neurosensorial, adaptación progresiva a distintos entornos y socialización en escenarios reales de operación.
El proceso se lleva a cabo en la Escuela de Adiestramiento Canino de Los Andes, un centro que se ha consolidado como referente en la formación de estos equipos. Allí no solo se entrenan los perros del servicio, sino que también se ha trabajado en la preparación de otras instituciones, ampliando el alcance de este modelo.

Con el paso del tiempo, los canes van perfeccionando su habilidad para identificar distintos aromas, lo que les permite convertirse en un apoyo clave en terreno. Su capacidad ha sido determinante en diversos procedimientos, aportando a la detección de sustancias ilícitas y otras mercancías prohibidas.
Los resultados respaldan este trabajo. Entre 2020 y 2025, la labor conjunta entre estos equipos y las tecnologías de fiscalización permitió incautaciones significativas. Incluso, en múltiples casos, han sido los propios canes quienes, con su sola alerta, han permitido detectar cargamentos ocultos, demostrando un alto nivel de precisión.
“A lo largo del país, los canes han sido fundamentales en procedimientos relevantes para la detección de drogas y otras mercancías ilícitas. Hemos visto su efectividad en casos complejos, como la detección de sustancias impregnadas en madera en la región de Arica. Hoy, además, estamos avanzando en ampliar su espectro olfativo, incorporando la detección de divisas, lo que fortalece nuestra capacidad para enfrentar el crimen organizado y el lavado de activos”, destacó Kareem Núñez.
El vínculo entre cada perro y su guía también es parte esencial del proceso. Así lo explicó el veterinario Daniel Torrado, quien detalló que “el proceso comienza desde el nacimiento, con una etapa de estimulación temprana que permite desarrollar habilidades sensoriales y conductuales. Luego se trabaja en la adaptación a distintos entornos operativos y finalmente en el entrenamiento específico, donde se consolida el binomio guía-can. Este vínculo es fundamental para lograr un desempeño efectivo en terreno”.
Actualmente, el Servicio Nacional de Aduanas cuenta con 22 binomios desplegados a lo largo del país, desde Arica hasta Punta Arenas, consolidando una red de apoyo clave para la fiscalización. Con esta nueva generación en formación, la institución busca seguir fortaleciendo su capacidad operativa y enfrentar de mejor manera los desafíos en materia de control y seguridad.
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